lunes, 22 de diciembre de 2008

¡FELIZ NAVIDAD PARA TODOS!


Espero que todos paséis unas estupendas vacaciones, una genial navidad y una estupenda salida y entrada de año. Gracias a los que me visitáis (que aunque seáis pocos se os agradece incluso más).

Os dedico esta canción ^^

http://www.youtube.com/watch?v=sQFBdiTMyso

lunes, 15 de diciembre de 2008

The Dark Angel (de Nicky)

Y ahora os paso una historia de Nicky. Parece ser que la gente se ha puesto las pilas y me estñán agasajando con historias casi a diario. Gracias peña, sois de lo mejor. Espero que os guste la historia de Nicky, a mí me gusto mucho. Gracias, patita ^^


Como un ángel caído yacía en el bosque oculta entre espesos arbustos, poseía dos oscuros pares de alas rotas y permanecía acurrucada abrazada a si misma, así habían pasado meses, sola, en aquéllos lúgubres parajes pero ya nada le importaba, aún a sabiendas que en la noche moraban depredadores en busca de su presa todo lo que una vez le hubo importado dejó de tener sentido, el amor la cegó y como castigo destrozaron su frágil corazón, con un cuchillo lo rasgó manando sangre de éste hasta que se secó, al igual que sus lagrimas, regueros negros que caían por sus mejillas como torrentes, Mary Anne se dejó morir a solas en el bosque, desnuda, solo cubierta por sus alas que eran como algodón pero no sentía frió, no sentía nada…..

Abandonó su hogar, a sus amigos, lo dejó todo por seguir a aquél ser que le prometió amor eterno pero fue demasiado tarde cuando se dio cuenta que ese hombre era un monstruo que se aprovechaba de almas inocentes para destruirlas de la peor manera, y fue así como Mary Anne vagó por las calles, sin alma, sin dinero, sin nadie, porque lo había perdido todo por apostar todo lo que poseía a una sola carta y el destino ganó la partida aunque esto no era más que una lección que la joven debía aprender y ahora sabia lo que era importante de verdad pero era tarde, ya no podía volver después de todo lo que había pasado, ya no….

Sentía la lluvia mojar su vulnerable cuerpo, el frío la golpeaba como cuchillos pero la muerte no acudía en su busca, la nieve llegó a cubrirla por completo y algunos animales salvajes estuvieron a punto de devorarla pero por algún extraño motivo Mary Ann no perecía, porque aunque no era consciente de ello, su espíritu albergaba una gran esperanza, en el fondo no deseaba morir, anhelaba la felicidad que la vida le negaba una y otra vez, ¿por qué los dioses le negaban aquello para lo que había nacido?, ¿por qué el amor le era negado tantas veces? ¿Qué había hecho ella que tantas veces dio todo lo mejor de si misma aun sin recibir nada a cambio, para merecer aquél castigo?

Un día, se encontró con una pantera muy hermosa que pretendía matarla para usarla como alimento, Mary no se resistió, al fin había llegado la hora en la que dejaría de sufrir, el animal se sorprendió ante la sumisión del humano que no hizo nada por salvarse, al contrario se tumbó en el suelo con las alas extendidas y solo dijo: Solo te pido una cosa, termina cuanto antes con esta miserable existencia, te lo ruego.

-¿Pero por qué?, ¿no quieres escapar? sabes que voy a matarte y sin embargo no haces nada por impedirlo, no lo comprendo, pensaba que los humanos erais inteligentes y fuertes…

-Pues ya ves, Pantera, yo no soy fuerte ni tan siquiera soy lista, por eso la vida me ha tratado tan mal, porque no he sabido enfrentarme a ella y ahora solo espero que se cobre su victoria. No tengo nada, no tengo familia ni amigos, ni siquiera tengo eso que hace que merezca la pena vivir, el amor de verdad, ese que hace que todo tenga sentido.

-Si de verdad piensas así entonces mereces morir porque eres una criatura débil y cobarde-bramó la pantera exasperada ante tanta negatividad- Debes saber que toda mala racha termina y comienza otra, que aunque no hayas hallado el verdadero amor no debes rendirte por que aparecerá cuando menos lo esperes y recuperarás aquello que perdiste.

-Perdóname, siento contradecirte pero no lo creo, pasado mucho tiempo ya... y no aparece esa alma gemela que todos tenemos en algún lugar del mundo, la mía no existe, debieron olvidarse de mi cuando las fabricaron, termina lo que venias a hacer, te lo ruego.

La pantera rugió y se dio la vuelta, no fue capaz de terminar con su vida pues ella si estaba convencida de que aparecería otro ángel que otorgaría un poco de luz a la oscuridad que la cubría y derretiría el hielo que como una capa de escarcha encerraba su corazón.

-¡¡Pantera!!! ¿Dónde vas? ¿Por qué no me matas? –gritó la joven que se había incorporado sorprendida.

-He decidido que si el destino te ha mantenido con vida hasta entonces no seré yo quien te la arrebate, todos, hasta la más pequeña de las criaturas tenemos nuestro lugar en el mundo y tú también, aunque ahora no lo sepas. ¡¡ Algún día me lo agradecerás!!!

Desapareció corriendo entre los árboles y la perdió de vista, una leve esperanza se instaló en su alma y abrigó sus sentimientos que había olvidado que poseía, pasado dos meses la profecía de la pantera se cumplió con la aparición de un joven inmortal, su rostro era pálido, tan blanco como la luna que le daba una apariencia casi fantasmal, poseía un cabello largo y suave y unos ojos verdes y tristes a la par que emanaban ternura, contradictorio en una criatura de la noche, sus ropajes eran oscuros pero Mary no tenia miedo….

Aquél joven se acercó a la orilla del lago donde bebía agua, arrodillada y con las manos formando un cuenco, dejó de beber y se levantó atraída por su calida presencia y por algún motivo que desconocía supo que era él, su alma gemela. A su lado sentía una paz que hacia tiempo que no encontraba.

-Hola, me llamo Jazco ¿y tú? –dijo aquél otro ángel oscuro, como ella que también vagaba solo por el bosque condenado a vagar solo eternamente. Cuando rozó la mano de aquella joven sucedió algo extraño y maravilloso a la vez, pero cuando la abrazó rodeándola con sus brazos , dada la luz que emanaba transformó aquellas alas negras en blancas y cambió toda su vida en un solo momento.

-Yo…me llamo Mary Ann…

-Pues a partir de ahora te llamaré White Ángel porque serás mi ángel blanco, el que ilumine mis pensamientos y mi vida. –sonrió con tanta dulzura que derritió su corazón y despojándose de su chaqueta negra la depositó suavemente abrigando la desnudez del ángel, ahora de alas blancas que relucían ante el calor de sus sentimientos. Y supo que ya nunca estaría sola…

martes, 9 de diciembre de 2008

LIMBO (de Patrix)

Pues la verdad es que mis niñas se lo están currando un montón y me están ayudando un poco a recuperar este sitio. Ayer L y hoy mi hermanita Patrix. Esta historia me ha gustado mucho, la he encontrado mi filosófica y muy bonita y me gustaría compartirla con todos vosotros espero que os guste. Mil besos: Sele ^^

Caminando bajo la luz del sol, cuyos rayos parecen confundirse con sus cabellos dorados que caen como fulgurantes cascadas sobre sus hombros. La doncella se seca el sudor del rostro y observa el horizonte, sin ver nada, solo el basto escenario que se cierne sobre ella desde hace horas, días... tal vez meses. Pero no se detiene en su empeño, aun sin conocer el destino de aquellos pasos tormentos hacia quien sabía donde. No sabe donde está, ni a donde se dirige, siquiera sabe como llegó allí. Tampoco conoce su propio nombre. Sin recuerdos que la arropen durante sus largos y solitarios días. Sin ser capaz de añorar nada, pues sin recuerdos no existe la añoranza.

Únicamente vive por dar un paso más, por avanzar por aquel desconocido camino que se ha convertido en su única razón de existencia.

Sigue caminando sin descanso cuando siente algo, un cambio a su alrededor. Observa atenta y divisa sombras difusas en la lejanía, sombras que se acercan raudas hacia donde se encuentra la joven, a la vez que ella sigue avanzando sin demora ni temor. Sus pasos permanecen constantes y seguros. Siquiera vacila cuando las sombras ya se convierten en criaturas que enseñan sus afilados colmillos, criaturas que rugen y gruñen. Criaturas sedientas de sangre dispuestas a despedazarla.

Pero la joven ni titubea, aun sintiendo la tensión que puede palmarse en el ambiente, aun sabiendo que las criaturas se lanzaran a por su carne en cualquier momento. Pues ella no teme.

La primera criatura se lanza sobre ella. Y esta da un paso hacia atrás esquivando el ataque. Su rostro no refleja la sorpresa. Es la primera vez que se encuentra con otros seres vivos, al menos que recuerde, pero no tiene ningún miedo.

Su camino la espera, y no deber perder el tiempo. Alza su mano y se ve sujetando una espada con la empuñadura verde, parece hecho de un diamante precioso. Su hoja es plateada, fina y afiladísima y presenta unos extraños y elegantes símbolos. No se cuestiona de donde habrá salido tan majestuosa espada, es suya, simplemente. Y en sus manos casi podría sentirla vibrar, como si dentro de ella hubiera un corazón palpitante. Casi podía asegurar que oía su susurró, como le musitara al oído que juntos acabaran con aquella amenaza.

De pronto la espada pareció bailar en su mano, la joven se movió con rapidez blandiendo la espada uno a uno contra sus enemigos, los cuales parecían casi ir en cámara lenta en comparación con la velocidad con la que actuaba la dama.

Paró en secó, impasible. Un poco de sangre había ensuciado sus finos ropajes, único indicio de la masacre que acababa de dar lugar. Sus contrincantes yacían despedazados y desmembrados por el suelo. No se inmutó lo mas mínimo.

La espada había desaparecido de entre sus manos, pero no le importó, una pequeña sonrisa adornó sus labios, aunque ella no se había dado cuenta de ella. Ahora se sentía acompañada, de algún modo, y aquel pensamiento le resultó reconfortante. Sabía que la espada acudiría a ella en cuanto se encontrara en apuros. Ella era su amiga, vigilante y silenciosa.

Siguió con aquel rumbo incierto sin demorarse un segundo más. Nunca descansaba, no parecía conocer la fatiga, no había dormido durante todo su viaje, ni se detenía. Siquiera se había alimentado, ni había bebido. Pero aquello no resultaba inquietante para la dama, pues ella era victima de un profundo desconocimiento.

Y así permaneció. Caminó, caminó y caminó. Bajo el ardiente sol, sobre las largas dunas, el paisaje era siempre el mismo, monótono, aburrido. Era extraño, pues la dama antes no conocía el aburrimiento, ni era conciente de su monótona situación. Pero desde que se había topado con aquellas extrañas criaturas a las que había dado fin se sentía… impaciente. ¿Añoranza tal vez? Oh sí, sin recuerdos no existe la añoranza. Antes no conocía nada más que ella misma y aquel lugar que parecía no tener fin, pero había descubierto a nuevos seres que la habían obligado a combatir, y echaba de menos aquella sensación que le habían proporcionado. Aquella eufonía, la sensación de superioridad, la satisfacción al vencer. Sentirse poderosa, viva.

Siguió andando y la inquietud parecía atormentarla. ¿Acaso estaba ya sola? Era la primera vez que pensaba eso, era la primera vez que la embargaba semejante angustia. Aquel conocimiento de vida nueva era también el conocimiento a su soledad. Ahh, cuanto deseaba poder blandir de nuevo su espada entre sus manos, sentir su acero apoyándola, cortando la carne y los huesos de sus victimas.

Y por fin, un cambio. Un sonido a su espalda la hizo voltearse y vio a un hombre, su cabello era dorado también, y largo, sus ojos parecían dos amatistas, oscuros y calidos. Dio un paso adelante, en dirección a la dama, en sus manos portaba una espada, y así mismo la joven sintió su propia espada en su mano derecha. Aquello fue el aviso que estaba esperando.

Ambas espadas chocaron de pronto, con fiereza, agresividad. Se separaron y no se dieron tiempo para pensar, volvieron a lanzarse el uno contra el otro alzando sus espadas, dispuestos a aniquilar, despedazar. Destellos de luz surgían entre cada acometida de espadas. Cada golpe era veloz y potente, pero el contrincante se defendía de la misma manera, con maestría, eternamente fulminantes.

De pronto el hombre envainó su espada. La joven se lanzó contra él sabiendo lo que pretendía. No, no le dejaría, aquella contienda acabaría para bien o para mal, poco le importaba el resultado. No fue suficientemente rápida como para impedirle desplegar unas grandes y magnificas alas negras y emprender el vuelo hasta el cielo, pero aquello no la frenaría, no, él era su objetivo ahora.

Alzó sus manos al cielo, en dirección al hombre alado que intentaba huir. Y de ellas emanó una luz abrasadora, un fuego perpetuo salió expulsado de su cuerpo al cielo.
Había actuado por instinto, ella no conocía las capacidades de sus poderes, de hecho cuando había extendido sus brazos no se había imaginado el efecto que provocaría. Observó sorprendía el resultado de su feroz ataque. El cuerpo del hombre yacía en el suelo prácticamente carbonizado, una débil ráfaga de viento basto para deshacerlo por completo, en cenizas que volaron a la lejanía, perdiéndose de vista para siempre.

La doncella sintió una fuerte punzada dentro de sí, en su corazón. Se llevó una mano al pecho y cerró los ojos. ¿Qué era esa sensación? Poco entendía la dama de sentimientos, demasiada soledad a sus espaldas, demasiada ignorancia. Poco sabía ella de la culpa, del arrepentimiento, solo mediante las sensaciones que ahora la cercenaban y que posiblemente nunca llegaría a entender.

Sin más se volvió, otra vez de cara a un camino desconocido, a un destino incierto, a una eternidad a la que nunca encontrará sentido, a cumplir una sentencia silenciosa. Combatiendo contra otras almas perdidas y desgraciadas que allí moran.

Sola y perdida para siempre.

lunes, 8 de diciembre de 2008

LLUVIA DE SANGRE (de L)

Ayer le pedí a L una historia para el blog y la verdad es que ha sido muy rápida. A mí me ha gustado mucho lo que ha escrito y espero que todos compartaís el entusiamos conmigo porque es una gran narradora. Gracias por ser como eres, niña, en serio: Sele
L
as calles estaban desiertas. La lluvia mojaba todo y hacia relucir la luz de las farolas en los charcos. Una chica, con un vestido blanco como la nieve, corría rápidamente descalza. Miraba hacia atrás con desespero y angustia. Se paró en seco. Se toco el cuello y palpó dos heridas sangrantes. Preocupada, volvió el rostro hacia delante y se topo con él.


El vampiro que la había perseguido. Alto. Rubio de pelo largo, de ojos azules como el cielo y una piel fría, tan fría como el hielo, tan fría como la lluvia que los mojaba y hacía que ella temblara de terror. La miró con ternura. Ella se relajó. El vampiro aprovechó su momento de debilidad para aferrar su rostro con firmeza. Ella jadeo. Suavemente acercó su rostro hacia el de ella y la besó. Primero suavemente, después de forma mas apasionada. Ella se entregó entera, sin oponer resistencia a esa fuerza, a ese hombre.

El vampiro comenzó a bajar su mano, rodeando de forma sinuosa las curvas de la muchacha, como el vestido mojado se pegaba a su cuerpo y dejaba entrever su pecho, redondo con sus pezones en punta. Ella se estaba excitando, mientras sentía como la mano del vampiro bajaba por su tripa, llegaba a los muslos y la alzaba en el aire para situarla encima de su cadera. Sus labios se separaron, una sonrisa pícara se poso en el rostro del vampiro. Poso a la muchacha en el saliente de una ventana cercana. La apoyo contra la pared. Y comenzó a besar sus manos, sus brazos, hasta que llego al cuello, donde ignoro las marcas que él mismo le había provocado. Sin previo aviso, llevo una de sus manos hacia la entrepierna de la chica, lo que hizo que esta abriera los ojos de par en par y comenzara a gemir de placer. El vampiro sabia lo que se hacia y mientras manipulaba el clitoris de la joven con una mano, con la otra, acariciaba su rostro, su pelo, sus labios… y la besaba apasionadamente. Justo cuando la muchacha llegó al climax y ya gritó de puro placer pese al beso del vampiro, este se dirigió a su cuello, palpo la herida con su lengua y volvió el beber el líquido que le daría más vida, más poder, mientras que a ella le quitaria todo lo que tenia.

Cuando el cuerpo de la joven yacia inerte en el saliente el vampiro la miró, con pena en sus ojos azules como el cielo que hacia años, siglos que no veia. Pensó, como la vida de algo tan bello como aquella muchacha podia servir de alimento a un ser como el. Pero así son las cosas. El vampiro se deshizo de su ropa y dejo que la lluvia, que aún bañaba las calles, cubriera su cuerpo, y le quitara esa sensacion de culpabilidad. Tiró su camisa blanca manchada de sangre al suelo, se despojo de su pantalón y revolvio su cabello al mismo tiempo que las gotas terminaban de mojar las partes más intimas de su cuerpo vampírico.

Volvió la cabeza hacia atrás de nuevo. Recogió sus ropas. Y caminó calle arriba, camino de su guarida, como un fugitivo cualquiera en la noche, como el asesino que era. Pero él era inmortal, se dijo, alzo la cabeza hacia el cielo y susurro con su voz melodiosa:
- Soy Alexander…

miércoles, 15 de octubre de 2008

EL INTOCABLE

CAPÍTULO 3: EL BRUJO

Los dedos de Martin se enredaron en el cabello color fuego de su compañera de baile, bajando hasta acariciar la base de su cuello. Shania se envaró por unos momentos, aquello estaba siendo demasiado agradable para su gusto y era una misión que no debía ser como cualquier otro encargo ordinario. Le retiró de su cuerpo con un movimiento y negó con la cabeza, tal y como le habían enseñado las otras mujeres del clan: "un macho no puede tener siempre lo que quiere" le habían dicho.
- Vamos a mi casa- casi rogó Martin, tan cerca de su oído que ella pensó que continuaría besándola con lujuria. Los ojos de Shania centellearon, aquel humano podía ser el joven de la famosa profecía, pero no tenía demasiadas luces, pues iba directo a su suicidio.
- Claro- contestó ella, y ambos salieron del local tomados de la mano. Los compañeros de Riddley ya estaban acostumbrados a que el joven de cabello rizado acabase bailando- en más de un sentido- con la más guapa.

El Intocable era todo un caballero, de manera que colocó su chaqueta sobre los pálidos hombros de la pelirroja. Ella sonrió y se arrebujó en la prenda, que le quedaba grande. Todo aquello era innecesario, un vampiro jamás sentía ni frío de calor.
- Gracias- en cualquier caso debía actuar como una joven normal y corriente, de modo que cerró pulcramente la chaqueta, y entró por la puerta abierta del copiloto que él sostenía. El vehículo era de gama alta, un Mercedes tal vez, estaba muy bien cuidado, al parecer la suerte- como era de esperarse- estaba de su parte. Shania oyó atentamente a su interlocutor, parecía culto y letrado y el olor de su sangre cálida era delicioso. Era una pena que tuviese que acabar muriendo. Los ojos de la inmortal memorizaron el camino. En esas estaba cuando el coche se detuvo.
- Hemos llegado- anunció Martin y volvió a comportarse como un galán chapado a la antigua.

Caminaron por un pequeño jardín, lugar en el que habían estacionado y Martin la hizo entrar a un chalet adosado bastante confortable.
- ¿Te apetece beber algo?
La vampira asintió, a un no muerto no le sentaba precisamente bien el alcohol o la comida, pero estaba convencida de encontrar un modo de que él no se percatase del detalle. Lo tenía todo planeado, y si las cartas eran las adecuadas podría llevárselo vivo, aunque no era su prioridad. Estaba observando un cuadro que representaba la caída de Satanás a los infiernos cuando Martin le entregó el vaso de Whisky. Aquella pintura le resultaba vagamente familiar, tal vez Marco o algún otro anciano tuviese uno parecido.
- Era de mi padre- susurró el empresario, con sus ojos pardos posados también sobre la obra.
- Tiene un gusto exquisito- y mostró algunas pinceladas- el uso del claroscuro es soberbio- ¿sabes de dónde lo sacó?
- No lo sé, solo vi a mi padre una vez, cuando era niño- la chica parpadeó, otra cosa que habían tenido que recordarle- era un hombre pintoresco, pero no hablemos ahora de él- tomó ambos vasos, los dejó sobre la mesa y abrazó a Shania.

La muchacha se mostró algo insegura en primer momento, pero recordó el fin de todo aquello e intentó aparentar que lo estaba deseando. Desabrochó la camisa de su presa y quedó bastante complacida: ese humano no estaba nada mal, para ser un mortal, claro. Los besos se volvieron más apasionados, la ropa dejó de ser un problema y Shania supo que aquel era el momento idóneo: solo tenía que agarrar su garganta y apretar hasta dejarle sin respiración. Cerró los ojos y sofocó un gemido que se escapaba de sus labios, ¿qué demonios le estaba ocurriendo? Martin le besó el cuello y la muchacha echó la cabeza hacía atrás, con ardor. Tenía que conservar la compostura, se concentró en ello y al fin, en un momento de serenidad movió la mano por el pecho desnudo del empresario, rumbo a su cuello. Mas no concluyó el gesto, sus sentidos agudizados le decían que acababa de aparecer alguien más. Saltó desde el sofá a la pared y se asomó por la ventana, intentando vislumbrar algo. Siseó al darse cuenta de lo que ocurría: un nutrido grupo de túnicas oscuras se habían parapetado frente a la puerta principal de la casa de Martin. Shania estaba segura de que venían a arrancarle al intocable de las manos.
- ¿Ocurre algo?- preguntó el sorprendido joven, que se estaba vistiendo.
- Tenemos que irnos- en esos momentos, y para dar credibilidad a la urgencia de la huida, la ventaba estalló a su lado. La vampira gruñó al sentir las esquirlas de cristal en la piel desnuda pero no dijo nada. El joven estaba intacto- obviamente- y le tendió su vestido que se puso enseguida. Luego tomó una bolsa al azar, metió algunas mudas y algo de dinero en metálico. A continuación salieron corriendo, ¿cómo se habían enterado tan pronto los magos de su ubicación? Incluso el líder, el Temible Jhasan el brujo, estaba allí. Parecían desear a Martin tanto tomo los inmortales, pero la pelirroja pensaba oponer la mayor de las resistencias.

sábado, 26 de julio de 2008

EL INTOCABLE

CAPÍTULO 2: EL BESO DEL INMORTAL

Pues nada, ¡he vuelto!
Sé que sois pocos los que me seguís (menuda lerda que soy xD) pero aquí está el segundo capítulo de esta historia. Espero que os guste: Sele

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- Llevo un rato preguntándome que hace alguien como tú sin un poco de escolta, es realmente raro, ¿cómo te llamas?- el escaso tacto del que hacía gala Martin , a juego con su mirada de niño bueno, conformaban el encanto del joven empresario. Ella dudó unos segundos, mas se rehizo al momento y le tendió la mano, intentando parecer seductora.
- Soy Shania Scott,- entre los suyos la consideraban una mujer fría, por eso no entendía que le hubiesen entregado esa misión justo a ella, sin embargo el papel de femme fatale no parecía dársele mal.
- Martin Riddley- y aferró los helados dedos de la muchacha con delicadeza, éstos en unos momentos perderían toda la escarcha y serían calentados por él mismo.
Durante minutos- el tiempo que duró la conversación y el inocente flirteo- los ojos del joven moreno viajaban de las piernas cruzadas de Shania a su generoso escote. No estaba acostumbrada a aquello- era una guerrera, un arma que solo era capaz de aniquilar. El hecho de que un apuesto humano la cortejase suponía todo una novedad, quizás jugase un poco con él antes de entregarlo a sus superiores, sería... instructivo, por decirlo de alguna manera. En esos momentos no solo los ojos de Martin estaban colocados sobre su muslo, sino también la mano derecha del joven que lo acariciaba suavemente. Sonrió, si, definitivamente el Intocable era un humano interesante, digno de ser estudiado.
- ¿Quieres bailar?- preguntó él en ese momento, "¿por qué no?" pensó la inmortal y juntos se dirigieron hasta el centro del local, ya que bien, mirado, no había otro lugar para ese fin.

Mientras los rizos color ónice del joven se mecían, al igual que todo su cuerpo, debido a la carcajeaba que acababa de proferir, mientras Shaina pensaba el mejor modo de noqueárlo y llevárselo de allí, quizás en un descuido durante aquel contoneo incesante de caderas, no, era demasiado arriesgado, mucho mejor cuando se marcharan, seguro que él pretendía acariciar algo más que una de sus piernas, y ella pensaba aprovecharse de esa inmunda obsesión de los mortales por el sexo. Sonrió coquetamente y retiró uno de los mechones que había caído sobre su rostro, momento que aprovechó Martin para tomarla de la cintura y acercarla hasta su pecho con obsesiva decisión. Aquello empezaba a carecer de pintas de juego para la pelirroja, ¿un humano se atrevería a besarla? muchos lo había intentado y ninguno lo había logrado, todos habían acabado muertos. Sin embargo nunca había tenido que tomar a su presa en medio de un bar abarrotado y tampoco había tenido entre sus manos una pieza tan preciada como MartinRiddley.

Apretó los brazos alrededor del cuello del Intocable. No le impotaba alterar un poco sus ritos con Marco. Un beso por un nuevo mundo para ellos era un precio que estaba dispuesta a pagar, mil veces si era necesario.
- Espero que no seas una esposa despechada- susurró el joven moreno y Shania se encogió de hombros. La habían convertido antes de casarse, de hecho era virgen, y solo la había besado Marco, la primera vez durante la conversión, y quizás alguna que otra vez los doscientos años siguientes. A ella no le hacia falta el contacto físico, se conformaba con ser la reina de su maestro, los besos y otras cosas eran nimiedades, no era importante darle uno o dos a aquel hombre.
- Soltera entonces- ese joven tenía una voz bonita, pero poco más aparte del delicioso olor que desprendía. A fin de cuentas era un siempre humano, ¿qué se suponía qué estaba esperando la vampira?
- Soltera- repitió, sin tener- ni por asomo- todas consigo- supongo que tú no tendrás mujer ni hijos.
-Efectivamente.

Shania nos abía como actuar con aquel tipo. Era una de esos no muertos que había perdido casi toda su humanidad a la largo de los siglos, y por si eso fuera poco no tenía ningún tipo de experiencia en temas románticos, se sentía como una adolescente primeriza. Odiaba saber que no tenía el control, pero debía seguir adelante con el plan, era un soldado, no podía olvidarlo, aunque bien pensado, ni aunque lo hubiese intentado habría logrado ese propósito. Quizás por todo eso el beso la pilló desprevenida, desarmada y en cierta medida reticente, pero se sobrepuso e hizo lo esperado: enganchar sus labios en los del tal Martin y dejarse llevar.
A fin de cuentas ese intercambio de saliva no estaba siendo tan desagradable como hubiese esperado tratándose de un humano.

martes, 20 de mayo de 2008

EL INTOCABLE

CAPÍTULO 1: ENCADENADOS EN UNA MIRADA

Martin lo sabía perfectamente. Lo había sabido desde la primera vez que se encontró con ella en aquel antro que osaban llamar bar, con aquella mujer de peligrosas curvas, cabello de fuego, rasgos cincelados por los dioses y ojos que le hacían perder la poca cordura que pudiese quedarle. Aquella joven sería su perdición. Martin Seamus Riddley era un joven que poseía una habilidad innata para atraer a los problemas. Sin embargo esa no era su única cualidad, pues de igual modo que los infortunios le perseguían, él tenía el poder de esquivarlos. Cuando solo contaba cinco años casi perece en un incendio que devastó un distrito entero y de adolescente había sido el protagonista absoluto de un aparatoso accidente automovilístico del que solo se había llevado unos arañazos en el hombro. Al darse cuenta de su capacidad de salir indemne, encontrándose ya en la edad adulta, empezó a coquetear más en serio con el peligro, si la suerte seguía de su lado nada podía pasarle.

Drogas, alcohol, mujeres hermosas… el sagaz y atractivo Martin jugaba con todo lo que estuviese a su alcance y pudiese proporcionarle algún beneficio, sin importarle el precio a pagar, él siempre ganaba, o al menos había ocurrido así hasta que Shania se cruzó en su camino. Aquella noche acudió junto a unos compañeros de la próspera financiera en la que trabajaba a un local recomendado por uno de ellos. Todos eran hombres jóvenes que pasaban el rato, de modo que al aventurarse hasta los rincones más sórdidos de la ciudad no hacían daño a nadie, únicamente a ellos mismo, y algunos ni eso, porque como bien hemos aventurado hace pocas líneas Martin parecía ser inmune a las consecuencias de cualquier acto, por muy nocivo que fuese.

Ela estaba sentada en la barra sobre un taburete alto, con un ajustadísimo vestido color carmesí, mirando a su alrededor, como si estuviese eligiendo a su presa, y nunca mejor dicho. Esa joven le atrajo desde la primera vez que sus miradas coincidieron, de un modo casi casual, y no únicamente por lo evidente, sino por el peligro que exhalaba cada poro de su pálida piel. Esta vez era plenamente consciente de ello: una mujer tan bella como lo era ésa solo podría traerle problemas, quebraderos de cabeza e infelicidad. Su instinto casi le gritó al oído que se marchase, pero movió la cabeza enérgicamente, en sentido horizontal, no le importaba cuan letal pudiese ser el encuentro con la pelirroja, su inmunidad era el único escudo que precisaba. Se observaron mutuamente durante unos instantes más, y entonces él se acercó.

Shania, aquel era su nuevo nombre y la mujer pelirroja debía hacerse a la idea, tenía que acostumbrarse a pronunciarlo con naturalidad, como sin realmente le perteneciese por nacimiento. Aburrida, movió la pajita en su bebida sin empezar y sopesó las posibilidades que le ofrecía la noche: estaba en aquel repugnante local para llevar a cabo una misión. Era necesario que se concentrase en ella y no perdiese la concentración bajo ningún concepto. Si más tarde tenía algo de tiempo libre ya pensaría como invertirlo de un modo más entretenido. Sus superiores dijeron- totalmente convencidos de que la información que les habían vendido era fiable- que él estaría allí: el Intocable, un hombre cualquiera con un potencial tan grande que ni siquiera el mismo conocía.

El oráculo, esa anciana sin nombre a la que todos respetaban sin importar su puesto en la jerarquía de los Eternos, había hablado sobre él y Shania sabía a que atenerse, sin embargo la profecía era realmente confusa, y desde que la había escuchado ésta se repetía constantemente en su mente, de un modo demencial “Al que nadie puede tocar, el heredero de la estirpe del dolor. Su sangre, alimente de los nuestros y fuente de toda poder y el único vino que podrá ascendernos. Solo el elegido siesga, la sangre pide sangre, quien sostenga el cáliz abrirá la puerta y unos cuantos- los considerados dignos- la traspasarán con él. El fuego nos liberará”

Los líderes estaban seguros de lo que debía hacerse, era lo que habían estado esperando, y la joven con ellos. Lo que le sorprendía era que recayese sobre ella el honor de apresarle cuando apenas tenía doscientos años. No importaba, jamás cuestionaría las órdenes que le habían dado, y mucho menos las de Marco, él era el líder de la Orden y ella soñaba con reinar con él. Tal vez si le entregase al Intocable pudiese tocar sus deseos con los dedos.

Sonrió para sí misma y se volvió a medias, para darse cuenta que unos ojos castaños la observaban con detenimiento. Dejó caer los párpados un segundo, entregándose por completo a sus instintos, el olor de ese humano era delicioso, era puro néctar y sus ojos parecían atravesarla como espadas prendidas en llamas, no había dudas, era él, no podía ser otra persona, y Shania estaba de suerte, pues el muchacho se acercaba precisamente a ella. No sabía porqué, pero además del aura de poder que rodeaba al muchacho había algo en sus ojos que la hacía temblar. No sabía de que se trataba, pero intentó no pensar en ello.

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Parece ser que mi imagianción ha regresado después de unas largas vacaciones xD espero que os guste esta nueva historia que se me ocurrió el domingo estando en el tren. He vuelto un poco a mis orígenes, oscuros, pero recordad, teneís que escribirme cositas, que quería subirlas aquí, chicos. Y poco más, que espero que os guste esta historia. Saluditos ^^